Bangtan Sonyeondan, o más conocidos como BTS, retoman su carrera musical grupal con “Arirang” , el quinto álbum de la banda. El nombre hace referencia a unacanción folclórica representativa de Corea del Sur, considerada himno no oficial de Corea del Sur: sus temas son la separación y el encuentro, las penas, alegrías y la felicidad.
Datos que fueron tomados como una pista por los fans de la exitosa banda, sobre la temática que abordará el disco, teniendo presente además que es el primer disco de los siete músicos luego de más de dos años de pausa por el servicio militar obligatorio.
Entre 1910 a 1945 sucede la segunda ocupación japonesa en Corea, que finaliza junto a la Segunda Guerra Mundial y ocasiona la división de Corea en dos, y desde ese momento la canción Arirang se volvió un himno de protesta y esperanza.
Algunos coreanos la identifican con el sentimiento colectivo de “Han”, una mezcla de pena, dolor contenido, resentimiento y una sensación de injusticia que no se puede expresar abiertamente. Un sentimiento que comparten como pueblo y que se encuentra arraigado en la historia de opresión y colonización que sufrió durante 35 años su país.
El K-pop como caballito de batalla del país
El K-pop es un género musical que viene en auge desde hace una década aproximadamente. Como industria inyecta más de 10.000 millones de dólares al año a la economía de Corea del Sur, según Forbes.
En 2023, Corea del Sur registró un superávit de 2.210 millones de dólares en el comercio de derechos de autor, incluidos contenidos culturales y artísticos, y desarrollo de software y superando el superávit de 1.740 millones de dólares del año anterior. Actualmente, el país asiático es considerado como la 14° economía más grande a nivel global según datos publicados en 2025 por el Fondo Monetario Internacional (FMI); un logro destacable para un país que no cuenta aún con 100 años desde su fundación.
En 2018, BTS facturó 4.650 millones de dólares, el equivalente al 0.3% del PIB de Corea del Sur, sobrepasando a la aerolínea nacional Korean Air, según datos de Statista.
Pero estos números no son un simple golpe de suerte; son el resultado de dos décadas de políticas orientadas al favorecimiento de estas industrias. Durante 1997, el país atravesó una crisis financiera que lo dejó al borde del default, conocida como “la crisis del FMI”, un período en el que los principales conglomerados empresariales tomaron deudas impagables y debilitaron al sector financiero.
El won (₩), la moneda nacional, se devaluó a casi el doble: pasó de 800 ₩ por 1 dólar, a casi 1700 ₩. El país no tuvo otra opción que acordar con el FMI un préstamo por 57 millones de dólares. Ante una deuda tan grande para el país, se impulsaron políticas que favorecían las industrias de entretenimiento como la Ley Básica de Promoción de la Industria Cultural.
Se visualizó como una jugada a favor del “soft power” (poder blando) del país y una “mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y al desarrollo saludable de la economía nacional mediante el establecimiento de una base para la industria de contenidos y el fortalecimiento de su competitividad”.
La música pop terminó sirviendo como inversión para ayudar al país a recuperarse económicamente.
Así nació la ola coreana o Hallyu, el fenómeno mundial de la cultura coreana que llegó a cada país con sus K-dramas, K-pop, realitys shows y hasta skincare.
El paso por Latinoamérica: cifras que sorprenden
Latinoamérica no queda afuera del fenómeno que despierta la banda de K-pop. Desde hace varios años, la región tiene fanbases propias de distintos grupos musicales. México, es el quinto mercado mundial de K-Pop y el mayor consumidor en Latinoamérica, con más de 14 millones de oyentes en Spotify. En la segunda economía de América Latina, el consumo aumentó más del 500% en cinco años, destacando grupos como BTS, BLACKPINK, TWICE y Stray Kids, y es el único país hispanohablante en el top 10 global.
El anuncio del paso de BTS por distintos países de Latinoamérica generó mucho más que expectativas. En Perú, las Armys están organizando campañas de reforestación en Lima con el objetivo de mejorar el paisaje urbano de la capital del país para la llegada de la boyband.
En México, el reclamo por más fechas llegó a oídos de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien se contactó con el primer ministro surcoreano para solicitarle formalmente su intervención para que BTS ofrezca más conciertos en el país. Las entradas para las tres fechas iniciales en México se agotaron a tan solo 37 minutos de abrir las ventas.
Sin embargo, sobre el show de la banda ícono de Corea del Sur hay poca información, pero según trascendidos, contará con un escenario 360, similar al que utilizó Maria Becerra en sus shows en el estadio River Plate, en el medio del estadio, y tendría una pasarela en cada esquina.
Los precios de las entradas
Para esta gira, la banda sumó la posibilidad para que sus fans accedan a una preventa especial, tras adquirir previamente la Membresía Army a través de la plataforma Weverse por un valor de 20 dólares. El éxito de la membresía fue tal que, por primera vez desde su lanzamiento, se agotó a nivel mundial por tiempo limitado.
En cuanto a precios de entradas, aún no están confirmados para algunos países de la región como Argentina, Chile o Perú. Se sacan estimativos, en base a comparaciones con los países que ya cuentan con los precios publicados: las entradas más baratas podrían costar entre 150 a 200 dólares y las más caras, entre 300 a 800 dólares; pero la realidad es que varía según los impuestos y costos de producción local. Para los shows de BTS en Goyang, Corea del Sur, publicados en Ticketmaster, las entradas oscilan entre 135 y 178 dólares, según la ubicación.
En México, el boleto más barato se fijó en 102 dólares mientras que el más caro alcanzó los 768 dólares. Y las experiencias VIP, las cuales suelen incluir la asistencia a la prueba de sonido y los mejores asientos, costarán un precio máximo de 1.024 dólares. Billboard conjetura que la banda generará ingresos de más de mil millones de dólares en total, entre gira, discos y merchandising.
Otro dato a tener presente, es que es la primera vez que BTS tocará en el país, el único antecedente fue cuando uno de los miembros, Jin, tocó junto a Coldplay en uno de sus conciertos.

Armys en Argentina
En cuanto se supo que BTS estaba próximo a anunciar su gira mundial, las Armys argentinas ya habían comenzado a movilizarse para incluir al país en el mapa de la gira mundial. A través de campañas coordinadas en redes sociales, tendencias globales en plataformas como X e Instagram, recolección de firmas digitales y proyectos colaborativos que buscaban demostrar el potencial comercial y cultural del mercado local, las seguidoras y seguidores argentinos impulsaron activamente el reclamo.
Las iniciativas incluyeron además intervenciones urbanas, difusión de estadísticas de consumo musical y organización de eventos temáticos para visibilizar la magnitud del fandom en el país, consolidando un movimiento que combinó militancia cultural, estrategia digital y fanatismo, con el objetivo de captar la atención de productoras y promotores internacionales.
En Buenos Aires, por ejemplo, el fandom impulsó proyectos como la proyección de videos del grupo en pantallas LED frente al Obelisco, iniciativa pensada como un regalo simbólico para los artistas y una demostración de apoyo hacia el nuevo álbum.
En Tucumán, las Armys hicieron una caravana en vehículos decorados para festejar la visita de la banda al país. También realizaron una caravana meses atrás, cuando varios de sus miembros finalizaron el servicio militar obligatorio.
En San Luis, se organizaron juntadas bajo el título de “proyecto morado” y se difundieron vídeos en donde sostienen un cartel con los colores de Argentina y la frase “We want a BTS tour” (Queremos una gira de BTS).
La expectativa por la llegada de la banda a América Latina trasciende lo estrictamente musical y se proyecta como un evento social y económico de gran escala, capaz de movilizar miles de personas, dinamizar el turismo y posicionar a la región dentro del circuito global de espectáculos internacionales. Con entradas que se prevén altamente demandadas y una comunidad de fans que ya demostró su capacidad de convocatoria, el desembarco del grupo surcoreano promete movilizar a más de un sector.